domingo 8 de noviembre de 2009

Reynoso, En octubre no hay milagros, vigencia de la novela. Gonzalo Espino


Reynoso, En octubre no hay milagros , vigencia de la novela
gonzalo espino relucé
UNMSM.

En octubre seguramente no hay milagro. Pero, en San Marcos, pasado los días del señor Morado, acaba de sustentarse la tesis de licenciatura Estructura narrativa En octubre no hay milagros de Oswaldo Reynoso de Antonio Ramos Rea.

La tesis está organizada en una breve introducción, cuatro capítulos, las conclusiones y una bibliografía exhaustiva que ha exigido la investigación, al mismo tiempo acompaña a este estudio un apéndice en el que se incluyen poemas, relatos y traducciones que vienen pasando desapercibidas por la comunidad académica.
Ramos Rea plantea como hipótesis que “el proyecto narrativo que Oswaldo Reynoso se construye como una propuesta ideológica que se engarza con la creación y cuya expresión más importante es En octubre no hay milagros.”. A partir de esta proposición organiza sus indagaciones en torno al pensamiento que alienta la realización de la novela y a la vez, la realización formal, que diremos, tiene su mejor realización en un conjunto de técnicas narrativas modernas que dan solidez a la novela analizada.

El capítulo primero “La narrativa peruana: 1930-1950” se presenta como un contexto necesario para explicar la narrativa del autor estudiado en esta tesis. Tiene un tono de balance, aunque su propuesta –como era de esperar- resulta panorámica: pasa del indigenismo a la narrativa urbana y se detiene en lo que conocemos como generación del 50. En el capítulo segundo “Oswaldo Reynoso” elabora la más completa biografía literaria del autor de Los inocentes, se trata de una de la biografía literaria que permite ver los procesos por los que el autor arequipeño ha pasado y está definida por la relación entre escritura poética y narrativa y lo que llama, acertadamente, “pensamiento teórico” (noción propuesta Carlos Eduardo Zavaleta).

Los capítulo 3 y 4 están destinados al análisis de la novela motivo de esta tesis. En el capítulo 3, “En octubre no hay milagros” ubica la novela en su contexto de publicación, recuerda a la tendenciosa y “santurrona” crítica que llamó al autor “marxista rabioso” (Oviedo) y al mismo tiempo se detiene en el programa narrativo de Reynoso. De esta suerte entonces, Ramos Rea explora la narrativa de Reynoso como la de un “intelectual orgánico”, por ello se establecen relaciones entre el acto de narrar y el proyecto político e ideológico del autor; Ramos Rea advierte que el dominio de las técnicas narrativas modernas hacen de la novela de 1965 no solo una novela irreverente, sino singular.

En capítulo 4 “Estructura narrativa de En octubre no hay milagros” indaga la formulación narrativa que está tras esta novela irreverente y moderna. Trabaja con detenimiento, el narrador, el manejo del tiempo, el espacio y el lenguaje de la novela. Esto se complementa con las aproximaciones a los personajes y se detiene en las técnicas narrativas. Todo esto para poner en cuestión la críticas superficiales a la novela En octubre no hay milagros de Oswaldo Reynoso. Jorge Ramos Rea pone de relieve las coordenadas de un retrato realista en un proyecto narrativo moderno y al mismo tiempo da cuenta de la vigencia de la novela y de su autor como uno de los hacederos de la narrativa moderna del Perú.

Jorge Ramos Rea construye el carné literario más completo de Oswaldo Reynoso y realiza el balance de En octubre no hay milagro, una de las novelas más polémicas, una novela moderna vigente. He allí una contribución notable.

(c) gonzalo espino relucé, noviembre 2009.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Ciro Alegría: mito y comunidad, cien años después por Gonzalo Espino

Mito y comunidad: estructura la novela
Gonzalo Espino Relucé
(UNMSM)

El mito como sabemos es la memoria que explica al mundo. Remite a esa historia aceptada, casi siempre remota, sirve para explicar con suficiencia el mundo en que se está y al mismo tiempo para dar cuenta de los elementos del presente. Mircea Eliade recuerda que “Todo mito muestra cómo ha venido a la existencia una realidad […] Al narrar cómo han venido las cosas a la existencia, se les da una explicación y se responde indirectamente a otra pregunta: ¿por qué han venido a la existencia? El ‘por qué’ está siempre imbricado en el ‘cómo’.”[1] De esta suerte la comunidad se explica en el mito y acentúa su existencia real, el narrar supone el por qué de la existencia de la comunidad, en su sentido explicativo. El mito explica a la comunidad y explica la pobreza:

Mañana, ayer. Las palabras estaban granadas de años, de siglos. El anciano Chauqui contó un día algo que también le contaron. Antes todo era comunidad. No había hacienda por un lado y comunidades acorraladas por otro. Pero llegaron unos forasteros que anularon el régimen de comunidad y comenzaron a partir la tierra en pedazos y apropiarse de esos pedazos. Los indios tenían que trabajar para los nuevos dueños. Entonces los pobres –porque así comenzó a haber pobres en este mundo- preguntaban: “¿Qué de malo había en la comunidad” Nadie contestaba o por toda respuesta les obligaban a trabajar hasta reventarlos. Los pocos indios cuya tierra no habían sido arrebatadas aún, acordaron continuar con su régimen de comunidad, porque el trabajo no debe ser para que nadie muera ni padezca sino para dar el bienestar y la alegría. Ese era, pues, el origen de las comunidades y, por lo tanto de la suya. (Énfasis mío)[2]


La explicación mítica que ensaya el viejo Chauqui y que replica el narrador, no hace sino proponer antes y un ahora. Asunto que estructura la lógica de la novela El mundo es ancho y ajeno. “Antes” es el tiempo de la comunidad, el tiempo nuestro. El mundo es imaginado como la comunidad, que implica una ampliación semántica: todos trabajaban para el bien común y para compartir lo que hay en ella. Era el tiempo del bienestar, de la alegría. El trabajo no era para “padecer”, ni para temerle. Es el tiempo que organiza la comunidad de Rumi. Explica su existencia. En la novela, Rumi, aparece no sólo como un botín apetecible por los forasteros, sino rodeada por estos: allí donde antes había comunidad ahora está la hacienda de Umay. La comunidad de Rumi remite al tiempo del ahora, aparece como el modelo, aunque la peste de la ley ha invadido su fuero.

El tiempo de ahora, es confuso, la comunidad está acorralada, es el tiempo de los “forasteros”. La comunidad está siendo arrebatada, está desapareciendo, no solo ha sido desmembrada. Trabajar es padecer. Unos pocos foráneos han arrebatado sus tierras –terrateniente, gamonal, mandón, etc.-. Desde entonces existe la pobreza y la comunidad está amenazada, su destino es incierto. Como relato en la novela se consuma con despojo de las tierras de Rumi y éxodo a Yanañahui, tierras de altura, allí donde se pena para vivir. Es el tiempo donde la gente ha perdido el bienestar, la alegría; el trabajo es una amenaza, una vía a la esclavitud.

Se trata, pues, de una historia admitida por una colectividad y que explica su ser y estar en el mundo. “El mito es, pues, la historia de lo acontecido in illo tempore, el relato de lo que los dioses o los seres divinos hicieron al principio del Tiempo.” (Mirceas 1981: 59). Si los pobres existen, es porque la comunidad fue anulada: “así comenzó a haber pobres en el mundo”. Así, desde el mito se instala el drama de la comunidad andina. La comunidad es el mundo de los runas, los foráneos han traído la pobreza que es su destrucción. “Una vez ‘dicho’, es decir, ‘revelado’, el mito pasa a ser verdad apodíctica: fundamenta la verdad absoluta.” [3] El mito estructura la historia que se nos narra en El mundo es ancho y ajeno. He allí la grandeza clásica de Ciro Alegría, a cien años de su nacimiento.

[1] Mircea, Eliade. Lo sagrado y lo profano. 4ª ed. Trad. Luis Gil. Madrid: Guadarrama / Punto Omega, 1981.
[2] Ciro Alegría, El mundo es ancho y ajeno (1941). Madrid: Alianza Editorial, 1983.
[3] Mircea, Eliade, op. cit., p. 59.
(c)Gonzalo Espino Relucé, octubre 2009.